viernes, 21 de octubre de 2011

PAVO REAL VOLANDO EVOCA A LA MITICA AVE FENIX


Fotógrafo indio capta una magnifica imagen de un pavo real levantando vuelo, la cual trae recuerdos del ave fénix, el poderoso símbolo del renacimiento a través del fuego.

Esta extraordinaria imagen de un pavo real volando —abriendo las alas en una celeste crucifixión— ha circulado en Internet recordando a algunos la poética leyenda del ave fénix. La imagen fue tomada por un aficionado indio a la naturaleza, Kulashekara, y destaca por capturar en todo su esplendor el vuelo de un ave que comúnmente se observa anclada a la tierra, pero que durante el vuelo reluce con los colores del sol naciente en sus alas y las joyas relumbrantes de su cola.

El pavo real es históricamente el ave que más semejanzas tiene con el fénix; al igual que el fénix, para el cristianismo el pavo real simbolizó la resurección y la inmortalidad (y por lo tanto a Cristo). Los egipcios, probablemente por su similitud descriptiva con el fénix, consideraban al pavo real un ave sagrada. Por su belleza, es comprensible que el pavo real fuera el ave favorita de la suprema diosa griega Juno.

En China se dice que  la cabeza del Ave Fénix guarda semejanza con el cielo, los ojos al sol, la parte trasera a la luna, sus alas al viento, las patas a la tierra  y su cola a la distancia.

Jorge Luis Borges, en su Libro de los Seres Imaginarios, dice del fénix:

«Los antiguos creyeron que, cumplido ese enorme ciclo astronómico, la historia universal se repetiría en todos sus detalles, por repetirse los influjos de los planetas; el Fénix vendría a ser un espejo o una imagen del universo. Para mayor analogía, los estoicos enseñaron que el universo muere en el fuego y renace del fuego y que el proceso no tendrá fin y no tuvo principio».

CONFIRMAN DESCUBRIMIENTO DE RARO TIBURON CICLOPE EN MEXICO

Biólogos marinos de La Paz, Baja California Sur, confirman el hallazgo de un tiburón arenero cíclope albino en el Mar de Cortés.


Hace unos meses se viralizó el descubrimiento de un tiburón albino cíclope en el Mar de Cortés, ubicado al norte de México. El descubrimiento estuvo acompañado de muchas  dudas sobre si se trataba de un especimen real o de un nuevo hoax para alimentar el deseo de consumo de los criptozoólogos.  Pero ahora la interrogante ha sido resuelta por dos biólogos marinos de La Paz, quienes, según National Geographic, han determinado la autenticidad de este raro animal: un  tiburón arenero (Carcharhinus obscurus) de medio metro con un único ojo en su frente (pese a parecer una adorable caricatura es un organismo real).
El feto de este tiburón fue descubierto por Enrique Lucero León, quien pescó legalmente un tiburón embarazado en la isla de Cerralvo; al destazar su presa descubrió a esta extraña cría.
Los animales cíclopes generalmente mueren después de nacer, por lo cual la suerte de este tiburón albino probablemente hubiera sido la misma de  no haber resultado pescado. Nunca se han atrapado tiburones cíclopes ya desarrollados.


FASCINANTE TIME - LAPSE DEL SOL EN ISLANDIA

La hegemonía diurna de las latitudes del norte durante el verano se traduce en un sublime espectáculo; esta cromática celeste quedó increíblemente registrada en el time-lapse que presentamos.

sol de medianoche en islandia

Pocos escenarios más seductores para nuestra mirada que los paisajes que se desdoblan alrededor del sol de medianoche: texturas oníricas y dulces pantones surrealistas cobijan un entorno que simula un atardecer perpetuado. Cada verano los habitantes de las latitudes en el extremo norte del planeta gozan de este sublime espectáculo que en esta ocasión, gracias a la paciencia y al talento de un fotógrafo, quedó fascinantemente documentado en un time-lapse.

“Islandia durante el Sol de medianoche se encuentra en una especie de estado permanente de atardecer. El sol nunca se pone por completo y viaja horizontalmente a lo largo de la noche, como puede verse en la primera toma y en el segundo 51 de este video. Durante el verano ártico, la puesta de sol se registraba a medianoche y el amanecer a las tres de la mañana”, afirma el autor de este hipnótico time-lapse.


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LA MUERTE DE GADAFI, SILENCIANDO A UN DICTADOR

Brutales imágenes de la muerte del presidente libio Muamar Gadafi circulan el orbe; Obama y los rebeldes celebran, ¿pero acaso su muerte no fue el último acto siniestro en esta guerra violatoria de los derechos humanos?


Sangrientas imágenes difundidas hoy alrededor del mundo muestran la muerte del presidente de Libia Muamar Gadafi, quien fue acorralado y asesinado por las fuerzas rebeldes apoyadas por la OTAN en una especie de linchamiento público. Más allá de las excentricidades de Gadafi,y  su innegable autoritarismo, no hay que olvidar la forma en la que la OTAN invadió Libia, apoyando a los rebeldes desde su gestación, sin tomar mucho en cuenta la ley internacional, devastando el país y ahora posiblemente tomando control de sus recursos (Libia el país más rico de África).

La muerte un tanto salvaje de Gadafi tiene varias aristas, quizás no sea menor el hecho de que convenientemente evita a las Naciones Unidas un juicio que, aunque seguramente representado en los medios como los delirios de un hombres desquiciado, habría sido inquietante para países como Estados Unidos, ante la posibilidad de que Gadafi revelará información confidencial, posiblemente hablando sobre la sombría relación entre Al-Qaeda y la CIA o de sus múltiples reuniones de negocios con el ex premier británico Tony Blair.


Dictadores que fueron parte del sistema, como Saddam Hussein y Slobodan Milosevic, y que luego fueron incómodos para el orden mundial establecido, fueron asesinados antes de que pudieran defenderse públicamente y declarar en contra de los poderes occidentales(Milosevic murió envenando bajo custodia de la ONU de la manera más sospechosa).

A diferencia del ritual mediático negativo para los intereses de la OTAN que podría ser un juicio por crímenes de guerra en La Haya (los crímines de guerra sólo son crímenes cuando se pierde la guerra), el ritual de la muerte de Gadafi, esa carnicería recirculada por todos los medios, sirve como una cruda advertencia a los mandatarios árabes que se oponen al régimen global y, las celebraciones de las fuerzas rebeldes (aquellas que fueron infiltradas por la CIA), le sirve a Obama como una prueba en Occidente de que liberó al oprimido pueblo libio de un dictador  y está feliz gracias a la magnanimidad de Estados Unidos, el santo patrón de la libertad.




QUE SUCEDERIA CON LA HUMANIDAD SI FUERAMOS INMORTALES

Modelo de computadora revela lo que sucedería si fuéramos inmortales; al parecer la naturaleza mortal del    ser humano es en realidad una herramienta evolutiva y no una condena biológica.



A lo largo de la historia el ser humano ha coqueteado, invariablemente, con la idea de la inmortalidad. Este arquetípico deseo ha sido perseguido durante siglos a través de diferentes “sistemas de realidad”, desde múltiples ramas de la ciencia, como la bioquímica o la medicina, hasta corrientes mágicas y disciplinas espirituales. De algún modo la inmortalidad ha sido proyectada por la psique colectiva como un épico recinto en el cual muchos desearían reposar (aunque paradójicamente tal vez no haya algo más alejado de la tranquilidad que la certera ausencia de muerte).

El lado positivo de está búsqueda por hackear la condición mortal del hombre es que se ha traducido en un vivo reto que ha impulsado innumerables avances tecnológicos en la medicina. Sobra decir que gracias a estos avances las expectativas de vida se han multiplicado en los últimos tres siglos, tendencia que aparentemente podría continuar e incluso acelerarse en los años por venir. Sin embargo, no deja de llamar la atención algo que mencionamos en una nota titulada Farmacoinmortalidad: píldoras para vivir 100 años, que consiste en comprobar «que las personas más longevas, quizá como casos aislados y no como estándares, habitan en condiciones rurales, lejos del maremágnum de estímulos y técnicas consideradas como de mayor desarrollo. Es decir, existen casos en pequeños poblados de Japón, la India o México en donde la longevidad de algunos de sus habitantes supera la de aquellos que tienen acceso a los “mejores” tratamientos, sofisticadas dietas y modernos hospitales».

Pero en este artículo, más que debatir entre cuáles podrían ser las rutas más efectivas para conseguir ese idílico y anti-natural estado que consiste en eludir, perennemente, la muerte, nos gustaría plantear una interrogante distinta: ¿Es la inmortalidad realmente un estado deseable? Y al postular esta pregunta no necesariamente estamos proponiendo un debate en torno a los efectos psicológicos, éticos o emocionales que ser inmortal pudiese implicar. Más bien trataremos de abordar este potencial fenómeno, la no-muerte, desde una perspectiva socioevolutiva.

Con el fin de evaluar las consecuencias socio-funcionales de la abolición del envejecimiento, y por lo tanto de la muerte, Andre Martin, investigador de la Universidad de Sao Paulo, desarrolló un modelo de computadora que busca predecir lo que ocurriría con dos grupos sociales, uno mortal y otro inmortal. Ambos grupos fueron insertados en un entorno expuesto a constantes cambios medioambientales y posteriormente corrió una serie de simulaciones para analizar, comparativamente, el desarrollo de ambos. 

Muchos asumiríamos, al menos tomando en cuenta a cada persona inmortal individualmente, que aquel grupo compuesto por seres indefinidamente saludables, y el cual no tendría que preocuparse por un sector de la población enfermo o envejecido, tendría un mejor desempeño colectivo que el otro. Pero luego del paso de varias generaciones, tiempo  durante el cual el grupo de los mortales tuvo que reproducirse permanentemente, intermezclándose y renovándose para adaptare a los constantes cambios del medioambiente y así sobrevivir, este grupo eventualmente terminó dominando a los inmortales, quienes se habían plácidamente estacionado en un estado en el que, si bien su conocimiento iba avanzando por su viva capacidad de almacenar información, lo cierto es que habían perdido una guía esencial para caminar paralelamente a la evolución del entorno: la posibilidad de la muerte. Además, el sector inmortal fue demostrando, con el paso del tiempo, una mayor torpeza para adaptarse a las condiciones cambiantes y ni siquiera tenía acceso a la posibilidad biológica de reemplazar a los individuos peor adaptados.

Si bien este ejercicio no puede considerarse una prueba concreta de que la inmortalidad traería consecuencias negativas al destino de nuestra raza, por estar basada en simulaciones, tiene que ver con uno de los mayores detonantes de la errante condición humana: una especie de ansiedad existencial que se traduce en desear beneficios inmediatos o aún a corto plazo, ante la incapacidad, ciertamente egoísta, de visualizar las posibles causas y efectos desde una perspectiva transgeneracional. Es decir, que si bien la inmortalidad pudiese presentarse como una ambición personal o grupal, proyectada como un estado de perfeccionamiento biológico, lo cierto es que con el transcurso del tiempo, décadas o tal vez siglos, esta y no la naturaleza mortal del ser humano terminaría confirmándose como una franca condena evolutiva.

Pero además de esta torpe visión a corto plazo, en la cual sistemáticamente caemos muchos, tal vez el deseo de inmortalidad también gira en torno a otro “pecado”: el antropocentrismo. En este sentido, el hecho de únicamente tomar en cuenta la línea de desarrollo de la raza humana, sin considerar como un agente determinante el resto de las fuerzas que convergen en nuestro medio ambiente y las cuales, por cierto, son esencialmente perecederas, se desdobla en una construcción poco precisa de lo que pudiese ser nuestro futuro. Si en un pronóstico de las consecuencias que pudiese implicar una sociedad inmortal no se toman en cuenta, como factores fundamentales, los cambios permanentes en el entorno, entonces podríamos, erróneamente,  pensar que sería un estado ideal.

En síntesis, y remitiéndonos a la sabiduría popular, esa viva hebra que, a diferencia de nuestros cuerpos, sí trasciende las barreras generacionales, parece que la moraleja que obtenemos del ejercicio del investigador Andre Martin se resume en aquel refrán que reza: “ten cuidado con lo que deseas, pues bien se te podría cumplir”.

QUE TAN SEVERO ES EL IMPACTO DEL CONSUMISMO EN EL MEDIO AMBIEMTE

Los hábitos de consumo propios del "american way of life", adoptados en muchos otros países, tienen al planeta al borde del colapso ecológico.


Con la expresión american way of life  se intenta caracterizar el modo de vida del estadounidense promedio y si bien, como casi cualquier concepto, resulta un tanto ficticio o ingenuo pensar que la compleja realidad puede resumirse así de fácil, podemos aceptar de inicio la existencia de ciertos elementos comunes que reflejan un cierto modelo cultural que además, en un contexto de globalización o sutil colonización, ha sido adoptado por millones de personas en muchos otros países con singular beneplácito.

Durante algún tiempo este modus vivendi se comprendió sobre todo en cuanto a sus dimensiones culturales, un amplio espectro ideológico y práctico que iba de la política al entretenimiento, de la alimentación a la religiosidad o la moral pública y, por consiguiente, sus críticos alertaban contra la homogeneización cultural que el american way of life traía consigo.

Si bien es cierto que podemos hablar de hamburguesas, películas de Hollywood, liberalismo o algún otro elemento presente en la construcción de este concepto, quizá podríamos agrupar esas pequeñas piezas en categorías más amplias y decir, por ejemplo, que uno de los elementos más importantes del american way of life se relaciona con los llamados “hábitos de consumo”. En efecto: si algo caracteriza a la economía estadounidense es su vertiginosa dinámica industrial basada en el consumo: nadie consume tanto en el mundo como los estadounidenses, de ahí que otros países como China o México dependan tanto de lo que puedan venderle a estos ávidos e insaciables compradores. Una economía, además, en la que desechar para volver a comprar es uno de los pasos más importantes en esta cadena aparentemente productiva en la que el dinero no puede dejar de circular.

Entonces es este modelo económico y las prácticas cotidianas que favorece (especialmente en cuanto al consumo y el desecho de lo producido) lo que está en el fondo del american way of life, lo mismo que la razón por la cual esta serie de hábitos se han propagado a otros países que guardan algún tipo de relación económica con Estados Unidos.
 Sin embargo, últimamente esta euforia consumista se ha revelado como el factor principal que tiene al planeta al borde del colapso ecológico. Un informe reciente de la Global Footprint Network —organización que mide el impacto que el ser humano provoca en el medio ambiente— asegura que si todos los seres humanos viviéramos como vive el estadounidense promedio, se necesitarían cinco planetas Tierra para satisfacer nuestras necesidades de consumo, sobre todo porque la Tierra es incapaz de emparejarse en sus procesos naturales al ritmo de vida que le imponemos.

Las emisiones de dióxido de carbono, por ejemplo, superan en un 44% las emisiones que naturalmente podrían reabsorberse. Dicho de otro modo: cada año la humanidad produce tanto dióxido de carbono como la Tierra podría procesar en 18 meses. ¿Qué pasa con ese excedente de 6 meses que este “servicio ecológico” no puede admitir?

La variable base que utiliza esta organización es la “huella ecológica” [ecological footprint] que se calcula relacionado la cantidad de tierra y mar que determinada población necesita para producir los recursos que consume y también para reabsorber sus emisiones de CO2. Así, el estadounidense promedio tiene una “huella ecológica” de 9 hectáreas globales: son necesarias 9 hectáreas de tierra y mar para satisfacer sus hábitos de consumo y reabsorber las emisiones de dióxido de carbono que estos generan. En el otro extremo se encuentran los habitantes de Malawi, Haití, Nepal o Bangladesh, que requieren aproximadamente ½ hectárea global para lo mismo (aunque, sospechamos, más por pobreza y precariedad de condiciones que por otra causa).

A este respecto Nicole Freeling, vocera de la Global Footprint Network, declaró lo siguiente: “Aunque quizá las personas que viven en los niveles mínimos de subsistencia o incluso por debajo de ellos necesitarían incrementar su consumo para salir de la pobreza, la población más pudiente puede reducir su consumo y aun así mejorar su calidad de vida”.

Es cierto que es difícil encontrar el punto de equilibrio entre comodidad individual, consumo y cuidado del medio ambiente, sin embargo, tal vez sea necesario replantear algunos de nuestros hábitos cotidianos con miras a postergar o evitar completamente la catástrofe natural que parece inminente. Se dirá, quizá, que las grandes corporaciones también tienen mucha responsabilidad en este asunto, pero es un poco ingenuo esperar que de un día a otro dejen de hacer lo que tantas ganancias les sigue redituando solo porque el planeta se está yendo a pique.

[Green Change]


lunes, 10 de octubre de 2011

LIBROS IRREMEDIABLEMENTE PERDIDOS QUE YA NUNCA LEERAS



Obras que no sobrevivieron el paso del tiempo, borradores que sus autores destruyeron, manuscritos de los que nadie guardó una copia, libros que quizá alguien esté leyendo en una realidad paralela donde sí existen.

Si es cierto, como algunos escritores aseguran, que la literatura exige disciplina y un nivel mínimo de claridad mental para saber discernir qué se quiere hacer y qué no con el lenguaje, es innegable que en la historia de los libros la casualidad y la fortuna, el equívoco y la circunstancia imprevista, también cumplen una función que nadie planeó al momento de determinar la forma en que cierta obra o autor son recibidos por sus contemporáneos o por sus lectores póstumos.

Este es el caso de los libros que resultaron extraviados en el curso de la historia, obras destruidas por sus propios autores o por otros personajes a quienes se les entregó con la esperanza de que las editaran, manuscritos que no sobrevivieron hasta la invención de formatos más apropiados para la conservación, naufragios que nos invitan a imaginar el posible esplendor de lo perdido.

A continuación enlistamos 5 libros irremediablemente perdidos que quizá, como en El nombre de la rosa, tuvieron dicho destino porque algo o alguien determinó que solo así este seguiría siendo “el mejor de los mundos posibles”.


1. Los libros perdidos de la Biblia
La Biblia, en su forma actual, no es más que el convenio canónico acordado entre la jerarquía eclesiástica, en el caso del cristianismo durante el Concilio de Trento (1545–63). Sin embargo, a estos textos “auténticos” se oponen los llamados “apócrifos”, algunos de los cuales fueron rescatados e incluso en nuestros días es posible leerlos.

Pero otros muchos no corrieron la misma suerte. Se conoce solo por alusión indirecta una veintena de libros irremediablemente perdidos, algunos con sugerentes títulos como “El libro de las batallas de Yahvé”.


2. El ignorado encuentro entre Cervantes y Shakespeare
Sin duda en esta lista no podría faltar el nombre de William Shakespeare, el poeta en torno al cual llevan siglos cerniéndose un enigma sobre otro, sin nunca quedar resueltos. En este caso se trata de una obra supuestamente escrita entre el bardo y John Fletcher y que estuvo basada en la tragedia de Cardenio que Cervantes cuenta al interior del Quijote. Si ya el nombre de Shakespeare impone un aura de codicia al objeto perdido, esta pieza es todavía más sugerente por el hecho de que ahí se encontraron literariamente dos de los escritores más geniales de todos los tiempos.


3. Un cartógrafo y viajero antes de Mercator
Mercator tiene fama de haber trazado uno de los primeros mapas con proyección innovadora que permitió a los viajeros, especialmente a los navegantes, alcanzar sus metas con mayor precisión. Sin embargo, antes de este cartógrafo flamenco se dice que vivió un monje que recorrió el océano Atlántico hasta alcanzar el Polo Norte, describiendo con inusitada precisión la geografía ártica en una obra que tituló Inventio Fortunata, algo que podría traducirse como El descubrimiento de las Islas de la Fortuna y que quizá hace referencia a esa tradición mitológica que situaba en las regiones más septentrionales los reinos bienaventurados (de ahí, por ejemplo, los Hiperbóreos).

Un poco por la precariedad de los recursos empleados en la confección de libros en aquella época (siglo XIV), ninguna de las cinco copias que se hicieron del tratado sobrevivió, ni siquiera aquella que el propio monje entregó al rey Eduardo III de Inglaterra.

Más tarde, un cofrade del autor platicó el contenido de la obra a otro flamenco, un tal Jacob Cnoyen, quien redactó lo escuchado y lo publicó como obra suya con el título de Itinerarium, mismo que también se perdió, aunque no sin antes llegar a las manos de Mercator, quien obtuvo de ese segundo traslado la pieza ártica con la que completó su mapa mundial.



4. El borrador de El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde
 Uno de los episodios más emblemáticos de la literatura moderna, la disociación entre el ser humano y la parte absolutamente malvada que habita en cualquiera de nosotros, conoció una protoversión que sin embargo no fue la que Stevenson dio a la imprenta. Según se cuenta, el novelista inglés fue presa de un frenesí literario que lo llevó a escribir cerca de 30,000 palabras en tan solo tres días. Por esta delirante prisa Stevenson y su relato están incluidos en la lista de los libros escritos con la asistencia de alguna droga, la cocaína para ser más precisos, que según se dice impulsó al escritor a entrar en ese trance cruzado de letras, horror, fantasía y claridad psíquica.

Pero dicha versión no es la que conocemos actualmente, ya que Stevenson la entregó a su esposa, Fanny, para que le diera su visto bueno. Parecer ser que la mujer no se sintió demasiado convencida y sugirió a su marido que diera un tinte más moral a la historia. Este juicio bastó para que Robert Louis entregara su borrador a las llamas de la chimenea, privándonos de un posible testimonio de escritura frenética protagonizada por inefables demonios.


5. La invaluable maleta de Ernest Hemingway
La incursión de Hemingway en algunos de los conflictos armados más cruciales del siglo XX es bien conocida. Se sabe que en la Primera guerra mundial sirvió como conductor de ambulancia en el frente italiano, que presenció algunos de los episodios más cruentos de la Guerra civil española y que incluso tuvo alguna participación en los últimos días de la Segunda guerra mundial y, por si esto fuera poco, que en medio de todo aquel caos se dio tiempo y oportunidad para escribir las narraciones que harían de él uno de los nombres más celebrados de la literatura.

Sin embargo, ese Hemingway que leemos y elogiamos quizá sería muy distinto si en 1922 su esposa, Hadley, no hubiera metido en una maleta cientos de manuscritos con los cuentos, fragmentos de novela y otros apuntes que entonces había escrito Ernest. Hadley, que se encontraba en París, había empacado todo esto porque se reuniría con su esposo en Lausanne, Suiza, adonde llegaría sin la preciosa maleta, perdida o robada en la ruta ferroviaria que unía ambas localidades.

Hemingway sintió tanto la catástrofe que, a la postre, se convertiría en la causa de su divorcio con Hadley (por este caso y el anterior de Stevenson sería interesante conocer la influencia secreta que las parejas de los escritores tienen en la obra de estos).

Con todo, Stuart Kelly, autor de The Book of Lost Books, conjetura que sin esta pérdida quizá Hemingway no se hubiera convertido en ese gran escritor que llegó a ganar premios tan importantes como el Pulitzer y el Nobel, que acaso no hubiera dejado de ser el escritor mediocre que se limita a corregir sus torpes intentos de juventud.

CIENTIFICOS INSTALAN CEREBELO ARTIFICIAL EN UNA RATA



Científicos de la Universidad de Tel Aviv consiguen implantar un cerebelo artificial en una rata, abriendo la puerta a posibles prótesis en una de las áreas más complejas del cuerpo humano: el cerebro.

Quizá el cyborg sea el futuro del ser humano, la comunión de la naturaleza con la tecnología, del cuerpo con los circuitos, de los tejidos con materiales sintéticos que suplan miembros dañados o potencien las cualidades de otros.
Por lo pronto, sin que esas fantasías propias de las ficciones futuristas sean del todo una realidad (al menos no en todos los animales), científicos de la Universidad de Tel Aviv, en Israel, han logrado instalar en una rata un cerebelo artificial capaz de recibir e interpretar señales provenientes del encéfalo, esa especie de aduanero que transmite las señales del cerebro al resto del cuerpo. La prótesis cumple en la rata estas funciones como si se tratara de su tejido original.
A decir de Matti Mintz, profesor en la Universidad de Tel Aviv y jefe del grupo que consiguió el éxito en el experimento, todo esto es un asunto saber registrar cierta información, clasificarla y canalizarla por las vías correspondientes: “Es la demostración de principio de que podemos registrar la información del cerebro, analizarla de una manera similar a la red biológica y devolverla al cerebro”, dice Mintz.



Además, hay que tener en cuenta que el conocimiento que se tiene de esta parte del cerebro es sumamente avanzando, casi completo, lo cual ha facilitado en cierta medida el trabajo del grupo coordinado por el profesor Mintz.

Para probar el implante, que también puede verse como un chip, se anestesió a una rata para desactivar su cerebelo para después suplantarlo con el cerebelo artificial. Con este todavía desactivado, se procedió a enseñar al roedor a parpadear, condicionado dicho movimiento con un sonido, de tal forma que después el animal realizara el movimiento al escuchar la señal sonora. Los científicos comprobaron que con el chip desactivado la rata era incapaz de aprender la secuencia descrita pero, por el contrario, una vez que activaron el implante, el animal completó los procesos mentales necesarios para parpadear y asociar el parpadeo con el sonido dado por los científicos.

Aunque este logro satisface a los involucrados en el experimento y otros especialistas afines, ellos mismos reconocen que se encuentran lejos de crear un chip que funcione en áreas más amplias y más complejas del cerebro o que pueda implantarse y funcionar en un animal plenamente consciente (recordemos que la rata estaba anestesiada). Sin embargo, esperan que antes del fin de este siglo existan prótesis que puedan sustituir regiones tan minuciosamente diseñadas como el hipocampo o el córtex visual.

LA MONTAÑA MAS GRANDE DEL SISTEMA SOLAR


Con más de 22 kilómetros de altura, el Monte Olimpo, ubicado en Marte, está considerado la montaña más alta de nuestro sistema solar.

Sobre las llanuras marcianas se levanta un monumental volcán conocido como el Monte Olimpo (Olympus Mons). Sus más de 23 kilómetros (aunque algunas fuentes afirman que en realidad son 22), equivalen a tres veces la altura del Monte Everest y le han valido el ser designado, con la elegante distinción, la montaña más alta de nuestro sistema solar.

El Monte Olimpo se encuentra en el hemisferio oeste de Marte y muestra una morfología similar a los volcanes de Hawái. Con un cuerpo de más de 600 kilómetros de ancho, es anfitrión de seis grandes cráteres. Este coloso es el resultado de miles de fluidos de lava basáltica que fue liberada por decenas de volcanes anteriores.




MUTACIONES






Para los residentes de Santa Cruz el cerdo el menor de 11 hermanos, es sin duda un signo del paso de visitantes extraterrestres cabeza Humana en Guatemala 08 2011